Nos hacen falta líderes para una Europa Social

Tenemos nuevas e importantes razones para participar en las próximas elecciones europeas del 25 de mayo. Con la crisis hemos aprendido estos últimos años que la UE tiene una incidencia directa en nuestra vida mucho más allá del que imaginábamos, también en los derechos sociales. Por eso las entidades sociales no podemos quedar al margen.

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Esquerra

El número de personas pobres a la Unión Europea ha crecido en 10 millones los últimos 5 años, hasta llegar a 124 millones (un europeo de cada cuatro). Las desigualdades en la distribución de los ingresos también se han ensanchado: el 20% de población más rica ingresa 5,1 veces más que el 20% de población más pobre. Y la desocupación ha pasado de una tasa del 7,1% el 2008 al 10,9% el 2013, que significa que 26 millones de europeos no tienen trabajo. Estas son los datos  de la “Estrategia Europa 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e integrador” publicado por la Comisión Europea el pasado 5 de marzo 2014.

Observando el objetivo de Europa 2020 de reducción del número de personas en situación de pobreza en 20 millones, la misma Comisión considera que “la UE se está alejando de este objetivo (...) y no hay ningún signo de progreso rápido para poner remedio a esta situación”. De hecho, mientras que el objetivo de reducir la pobreza y las desigualdades se considera “políticamente vinculante”, Europa no ha establecido hasta hoy políticas claras ni recomendaciones explícitas en esta materia.

Por eso la situación social de la Unión Europea tendría que ser la máxima prioridad para los candidatos de las Elecciones al Parlamento Europeo del próximo 25 de mayo de 2014. Necesitamos un Parlamento Europeo que esté junto a la ciudadanía y defienda sus intereses. Un Parlamento que reduzca la enorme distancia actual entre quienes ostentan el poder político y económico a la Unión Europea y sus ciudadanos. Porque el incremento de las desigualdades y la ausencia de participación de la sociedad civil en los procesos de toma de decisiones amenazan la construcción europea y los valores de equidad, fraternidad y libertad.

Dreta